Cuba es un hotspot biológico en el Caribe. No es una frase hecha: el propio Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) informó el 22 de mayo de 2025 que en el archipiélago están registradas 35.569 especies de flora y fauna, con un nivel de endemismo extraordinario. Ese patrimonio, sin embargo, enfrenta presiones crecientes —pérdida y fragmentación de hábitats, especies exóticas invasoras, incendios, cambio climático y extracción ilegal—, tal como recogen los Libros Rojos nacionales. Según lo dicho por el CITMA, la riqueza existe; el reto es conservarla.

¿Qué significa “en peligro”?
Para hablar con rigor conviene usar las categorías y criterios de la Lista Roja de la UICN, el estándar científico internacional para medir el riesgo de extinción (desde “Preocupación Menor” hasta “En Peligro Crítico”). Según lo dicho por la UICN, esta lista se actualiza varias veces al año e integra evaluaciones de grupos especialistas (aves, tortugas marinas, iguanas, etc.), y sus resúmenes estadísticos son públicos.
Fauna cubana en mayor riesgo
Cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer) — Cocodrilo cubano (CR)«>En Peligro Crítico (CR).

Endémico de los grandes humedales de la Ciénaga de Zapata y la Ciénaga de Lanier (Isla de la Juventud), donde ocupa lagunas, canales y ciénagas ligeramente arboladas. La evaluación 2022 de la Lista Roja de la UICN confirma la categoría CR, con declive asociado a la pérdida y modificación del hábitat, la caza furtiva y la hibridación con el cocodrilo americano (C. acutus). Estudios recientes manejados por el programa SAFE 2024–2026 sitúan la población silvestre en torno a 2.400 individuos maduros en Zapata, cifra coherente con estimaciones citadas por el Grupo de Especialistas en Cocodrilos. La introgresión genética con C. acutus alcanza niveles preocupantes en algunos sitios (hasta ~49 % en muestras analizadas), lo que obliga a un manejo activo de colonias y a controles de hibridación. El CITMA ha subrayado la necesidad de reforzar el manejo in situ en Lanier y Zapata —restauración hidrológica, vigilancia y control genético de poblaciones—, en línea con las prioridades del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. En el plano regulatorio, la especie figura en CITES Apéndice I, por lo que su comercio internacional con fines comerciales está prohibido.
Manjuarí o pez caimán cubano (Atractosteus tristoechus) — En Peligro Crítico (CR).
Un “fósil viviente” de las aguas dulces cubanas, hoy restringido sobre todo a la Ciénaga de Zapata y a la Ciénaga de Lanier (Isla de la Juventud), con presencia ocasional en aguas salobres. Depredador tope de crecimiento lento y madurez tardía —rasgos propios de los gars—, es extremadamente vulnerable a la alteración y fragmentación de humedales, a la competencia y depredación de especies exóticas como el bagre africano (Clarias gariepinus) y a la presión pesquera. La Lista Roja de la UICN lo mantiene En Peligro Crítico (CR) por el colapso de hábitats clave y la reducción de su área de ocupación; bases ictiológicas como FishBase recogen el mismo estatus. Las prioridades son claras: restauración hidrológica, protección de áreas de desove y refugios vegetados, control de la mortalidad por pesca y refuerzo de los programas de monitoreo, cría en cautividad y reintroducción que ya se desarrollan en Zapata.
Tortuga carey (Eretmochelys imbricata) — En Peligro Crítico (CR).
Es una tortuga marina ampliamente distribuida en aguas cubanas, vinculada a arrecifes coralinos y praderas de fanerógamas donde se alimenta sobre todo de esponjas. El Grupo de Especialistas en Tortugas Marinas de la UICN la mantiene en En Peligro Crítico por la captura incidental en artes de pesca, la pérdida y alteración de playas de anidación, la degradación de los arrecifes y el comercio ilegal de caparazones (bekko). El cambio climático agrava el cuadro al elevar la temperatura de la arena —lo que sesga el sexo de las crías hacia hembras— y por la subida del nivel del mar que erosiona nidos. Prioridades en Cuba: protección estricta de playas (control de iluminación y tránsito), vigilancia y persecución del tráfico de piezas, liberación oportuna de ejemplares enmallados, y refuerzo de áreas marinas protegidas que aseguren corredores de alimentación y migración; su comercio internacional está prohibido por CITES (Apéndice I).
Gallinuela de Santo Tomás / Rascón de la Ciénaga (Mustelirallus cerverai; antes Cyanolimnas) — En Peligro Crítico (CR).
Endémica de los herbazales inundados de la Ciénaga de Zapata (Matanzas), ocupa macollas densas de Cladium (sawgrass) y carrizales próximos a bordes ligeramente elevados. Es extremadamente esquiva y su biología sigue pobremente documentada —incluso la atribución de algunas vocalizaciones ha sido discutida en la bibliografía—. BirdLife International, como autoridad de la UICN para aves, la mantiene en CR por su rango ínfimo, población muy pequeña y declive continuo asociado a incendios en la estación seca, drenajes y depredadores introducidos (mangosta, ratas y el pez gato africano Clarias gariepinus). La revisión taxonómica reciente integró el antiguo género Cyanolimnas en Mustelirallus tras la publicación de datos genéticos en 2022, cambio adoptado por listados de referencia como IOC y AOS. Prioridades de conservación: manejo del fuego, control de invasoras, protección de herbazales clave del eje Santo Tomás–Peralta–Hato de Jicarita y monitoreos estandarizados de presencia.
Cotorra cubana (Psittacara euops) — Vulnerable (VU)
Endémica de Cuba, sobrevive en poblaciones pequeñas y fragmentadas en sabanas con palma real, bosques semideciduos y laderas con cavidades naturales, donde nidifica casi siempre en huecos abiertos por carpinteros y, a veces, en paredones calizos. La tendencia es decreciente por pérdida de hábitat, expolio de nidos y captura para el comercio; los huracanes agravan el problema al tumbar palmas-nido y árboles viejos. BirdLife International la mantiene en Vulnerable con tendencia a la baja y la Lista Roja de la UICN coincide; proyectos de conservación en Cuba han documentado declives recientes y recomiendan guardanidos, instalación de cajas-nido y refuerzo de la vigilancia en áreas protegidas como Zapata y Najasa.
Bijirita o pitirre gigante (Tyrannus cubensis) — En Peligro (EN).
Endémica de Cuba, con una población muy pequeña y severamente fragmentada en sabanas con palmas, bosques semideciduos y bordes de ríos y ciénagas donde requiere árboles altos para posarse y nidificar. BirdLife International la mantiene en En Peligro por rango restringido, declive continuo del hábitat y fragmentación, con una estimación de 250–999 individuos maduros (≈350–1.500 en total) y tendencia decreciente. Las prioridades pasan por conservar mosaicos con árboles veteranos, reducir la deforestación y los incendios, y asegurar conectividad entre núcleos remanentes.
Almiquí (Atopogale cubana) — En Peligro (EN).
Mamífero nocturno y venenoso, reliquia de la fauna antillana, con poblaciones hoy confinadas al macizo Nipe–Sagua–Baracoa (especialmente en Sierra del Cristal y el Parque Nacional Alejandro de Humboldt), en bosques montanos y submontanos; fuera de ese oriente su presencia se considera extirpada. La Lista Roja de la UICN lo mantiene En Peligro (EN, B1ab[iii,v]), valoración refrendada por el Small Mammal Specialist Group. Las amenazas clave combinan depredación por especies introducidas —mangosta india, gatos y perros asilvestrados— con pérdida y fragmentación del bosque; en su área de distribución coinciden, además, presiones históricas de exploración y actividad minera de níquel. Prioridades: control de invasoras, vigilancia y refuerzo de los núcleos Humboldt–Sierra del Cristal, restauración de hábitats y programas de monitoreo con cámaras-trampa y ciencia ciudadana para mejorar la detectabilidad y la respuesta de manejo.
Murciélago orejón de embudo cubano (Natalus primus) — Vulnerable (VU).
Endémico y estrictamente cavernícola, permanece confinado a una única “hot cave”, la Cueva La Barca, dentro del Parque Nacional Guanahacabibes, en el extremo occidental de Cuba; la población fue redescubierta en 1992 tras haberse dado por extinta durante décadas. La UICN lo revaluó en 2016 a Vulnerable (criterio D2) —tras una calificación previa como Críticamente Amenazado— por su presencia en un solo sitio y el deterioro continuado del hábitat subterráneo. Estimaciones de 2018–2019 sitúan la colonia entre 162 y 721 individuos (≈320 de media), con un techo inferior de <750 ejemplares, lo que refuerza la necesidad de seguimiento permanente. Las amenazas se concentran en la perturbación humana, la inestabilidad térmica por procesos de derrumbe del techo de la cueva y los eventos extremos/climáticos que pueden inundar o hacer inviable el refugio; además, parte del área de alimentación queda fuera de la protección efectiva del parque y sufre presiones como la tala selectiva. Prioridades: protección estricta del sitio (control de accesos), monitoreo acústico y de colonia a largo plazo, y prospección de refugios alternativos en el occidente cubano para disminuir el riesgo de extinción por un único punto de falla.
Caracol pintado (Polymita spp.) — Comercio estrictamente prohibido Polymita (Apéndice I CITES)
Endémicos del oriente de Cuba (Holguín, Guantánamo y el eje Baracoa–Maisí), estos caracoles arborícolas de concha policromática son objetivo del coleccionismo, lo que se suma a la pérdida de hábitat. CITES incluyó todas las especies del género en su Apéndice I, de modo que el comercio internacional con fines principalmente comerciales está prohibido y solo caben excepciones no comerciales bajo permisos de importación y exportación; la propuesta presentada por Cuba y aprobada en la CoP17 recogía la presión extractiva y el declive local de poblaciones. Trabajos recientes vuelven a subrayar su distribución restringida al oriente cubano y las amenazas por extracción e impacto humano, lo que respalda programas de monitoreo, educación y control del tráfico.
El manatí antillano (Trichechus manatus manatus).
Es uno de los grandes emblemas marinos del Caribe (Lista Roja de la UICN), la especie Trichechus manatus se encuentra en categoría Vulnerable debido a la pérdida y degradación de hábitats (praderas de fanerógamas marinas), colisiones con embarcaciones y enmalles; en Cuba su protección es prioritaria dentro de las políticas del CITMA y del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Además, según CITES, el manatí está incluido en el Apéndice I, lo que prohíbe su comercio internacional con fines principalmente comerciales. En términos prácticos, conservar corredores costeros bien gestionados y regular la navegación en zonas de uso del manatí reduce la mortalidad y favorece la recuperación poblacional.
Manatí antillano (Trichechus manatus manatus), mamífero marino de hábitos apacibles que habita manglares y lagunas costeras del archipiélago cubano.
El manatí también vive junto a otras especies en las costas de Cuba, pero su población ha disminuido gracias a la caza para obtener su carne o sus aletas, consideradas un manjar entre algunos lugareños que creen que tienen beneficios medicinales cuando se comen crudas o se cocinan en guisos o sopas.
Otras especies icónicas de Cuba como el zunzuncito (Mellisuga helenae) y el tocororo (Priotelus temnurus) no figuran hoy entre las categorías de mayor riesgo. ( BirdLife – el primero es Casi Amenazado (NT) y el segundo es Preocupación Menor (LC); proteger sus hábitats evita que escalen en la Lista Roja)
Flora amenazada: un frente silencioso
Si la fauna nos preocupa, la flora demanda igual atención. En la Lista Roja de la Flora de Cuba (2016) —coordinada por el Jardín Botánico Nacional y el Grupo de Especialistas de Plantas de la UICN en Cuba—, numerosos taxones endémicos están en En Peligro o En Peligro Crítico por tala, fragmentación, especies invasoras y extracción. Es la referencia técnica nacional para priorizar restauración, colecciones ex situ y protección de microhábitats.

La columna vertebral de la conservación es el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), coordinado por el CNAP-CITMA, con parques y reservas que incluyen Guanahacabibes, Ciénaga de Zapata, Baconao o Cuchillas del Toa. Según lo dicho por el CITMA, Cuba tiene 215 áreas protegidas identificadas, varias con reconocimiento internacional de la UNESCO. Estos espacios son clave para especies como el cocodrilo cubano y la avifauna de humedales.
La fauna de Cuba es una mezcla distintiva de animales

Fauna de Cuba: panorama 2025
La fauna de Cuba forma parte de una biodiversidad excepcional. El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) reporta 35 569 especies registradas en el archipiélago —terrestres, marinas y dulceacuícolas—, un mosaico que explica por qué Cuba es un referente de endemismo y singularidad ecológica en el Caribe (CITMA, 2025).
Esa diversidad se sostiene en grandes humedales como la Ciénaga de Zapata y la Ciénaga de Lanier, en sistemas cársticos y cavernas del occidente, en los bosques montanos del oriente y en una amplia plataforma de arrecifes y praderas marinas. En Áreas Clave para la Biodiversidad como la Ciénaga de Zapata coexisten numerosos endemismos y varias especies globalmente amenazadas, lo que ilustra el valor de estos paisajes para la conservación (BirdLife DataZone).
Entre los vertebrados con mayor riesgo destacan el cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer, CR), el manjuarí o pez caimán cubano (Atractosteus tristoechus, CR), la tortuga carey (Eretmochelys imbricata, CR), el pitirre gigante (Tyrannus cubensis, EN) y el almiquí (Atopogale cubana, EN). Sus categorías corresponden a la Lista Roja de la UICN, que actualiza de forma periódica el estado de amenaza y las tendencias poblacionales.
La extracción ilegal también golpea a invertebrados emblemáticos: todo el género Polymita (caracoles pintados) está incluido en el Apéndice I de CITES, lo que prohíbe el comercio internacional con fines principalmente comerciales y obliga a reforzar la vigilancia y la educación ambiental en sus zonas de distribución del oriente cubano (CITES CoP17).
La respuesta de conservación se articula a través del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), que integra parques, reservas y otras categorías de manejo en tierra y mar. Fortalecer esta red —conectividad, restauración de hábitats y control de amenazas— es decisivo para mantener poblaciones viables y servicios ecosistémicos clave para las comunidades (SNAP–CNAP/CITMA).
